No sabía del mal que había en mi,
Hasta que tu amor me ayudó a pronunciarlo.
Aretha Franklin
LA “BUENA GENTE”
Me ronda la mente algo bello y desconcertante...
Cuántas veces en las noticias, tras un brutal asesinato familiar, se observa la cara de perplejidad de algún vecino del implicado... “no me lo esperaba... si era buena gente... era una persona correcta y un buen vecino...” y ¿qué hace que una buena persona cometa semejante brutalidad?
¿Habrá algún padre que no ame genuinamente a su hijo, un marido que no quiera a su mujer o un hijo que no admire y necesite la cercanía de su padre o madre?
¿Qué pasa cuando estas cosas se cuecen en casa propia? ¿Qué pasa cuando este mal ya no es un personaje descarrilado y lejano?
¿Será que cualquier ser, yo misma, sea potencialmente capaz de todo?
¿Será que puedo amar y odiar, dar y exigir, ordenar y desordenar, ceder o demandar en todos los extremos en cualquiera de las direcciones si así lo decido?
Entonces, si es así, ya no me encuentro tan lejos del asesino, ya no me siento tan lejos del drogadicto que busca auxilio en alguna sustancia, no me encuentro a tanta distancia de una mujer que abandona destrozada a un hijo, no estoy tan distante de un alcalde que gestiona mal el dinero ajeno que pasa por sus manos... porque potencialmente soy capaz de todo ello... es que mi dolor, mi vergüenza, mi rabia, mi frustración, mi culpabilidad, mi soledad podrían llevarse de mi vida la belleza de lo bueno.
Esto no lo escribo con ligereza, sino plenamente consciente que uno puede llegar a temerse a uno mismo con... entonces llegó Él con sus aproximaciones seductoras, con la tranquilidad del que comprende todo, con la compasión y la dulzura que no se explica si uno no lo vive... y fue su amor que me ayudo a pronunciarlo: sin Ti, no puedo.
Hasta que tu amor me ayudó a pronunciarlo.
Aretha Franklin
LA “BUENA GENTE”
Me ronda la mente algo bello y desconcertante...
Cuántas veces en las noticias, tras un brutal asesinato familiar, se observa la cara de perplejidad de algún vecino del implicado... “no me lo esperaba... si era buena gente... era una persona correcta y un buen vecino...” y ¿qué hace que una buena persona cometa semejante brutalidad?
¿Habrá algún padre que no ame genuinamente a su hijo, un marido que no quiera a su mujer o un hijo que no admire y necesite la cercanía de su padre o madre?
¿Qué pasa cuando estas cosas se cuecen en casa propia? ¿Qué pasa cuando este mal ya no es un personaje descarrilado y lejano?
¿Será que cualquier ser, yo misma, sea potencialmente capaz de todo?
¿Será que puedo amar y odiar, dar y exigir, ordenar y desordenar, ceder o demandar en todos los extremos en cualquiera de las direcciones si así lo decido?
Entonces, si es así, ya no me encuentro tan lejos del asesino, ya no me siento tan lejos del drogadicto que busca auxilio en alguna sustancia, no me encuentro a tanta distancia de una mujer que abandona destrozada a un hijo, no estoy tan distante de un alcalde que gestiona mal el dinero ajeno que pasa por sus manos... porque potencialmente soy capaz de todo ello... es que mi dolor, mi vergüenza, mi rabia, mi frustración, mi culpabilidad, mi soledad podrían llevarse de mi vida la belleza de lo bueno.
Esto no lo escribo con ligereza, sino plenamente consciente que uno puede llegar a temerse a uno mismo con... entonces llegó Él con sus aproximaciones seductoras, con la tranquilidad del que comprende todo, con la compasión y la dulzura que no se explica si uno no lo vive... y fue su amor que me ayudo a pronunciarlo: sin Ti, no puedo.







2 comentarios:
Hola Lucy, he visitado la wed del ministerio y tu Blogg, me alegra saber que al final todo se ha resuelto, recibe saludos y bendiciones.
Muy buena reflexión, Lucia. Pero casi estoy seguro de que a tu Maestro Jesús no le gustaría verte dependiente de Él. De modo que no te digo Sé tu misma, porque ya lo eres y lo sientes. Pero a Jesús le gustará tu amistad, no tu dependencia exterma. Ya sabes que no eres una isla, tu artículo lo demuestra, te sientes relacionada con todo y con todos. ¡Estupendo! Un saludo. Chao. Bosco.-
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